La vida 2.0 va a dejarme soltera.
No, posta.
Estoy cansada de salir con un chico y terminar haciéndome mala sangre por culpa de Facebook o Twitter (y agradecé que todavía no cazo una de Linkedin y no soy adicta a ninguna otra Social Network) porque no tolero lo que puedo llegar a encontrar. En serio, desde que me quise hacer la tecnológica que me pasa esto.
Es todo risas hasta que te enganchás y te estudiás de pe a pa el “caralibro” del muchacho en cuestión. Dale, no me digas que no, ¿quién no lo hizo alguna vez?
Yo creo fehacientemente que si esto sigue así cierro todo y a la mierda…
…Estás aburrida en tu casa, es, ponele, domingo a la tarde. Te hiciste unos mates, prendiste la notebook y cometiste el ERROR garrafal de ponerte a “chusmear” Facebook. Dios mío! Cuánto te falta… ¿Cuándo vas a aprender que esas cosas NO SE HACEN? Es fija que “por casualidad” encontraste el FB de tu ex y claro, como tiene el perfil público pudiste entrar y hacerte mala sangre un ratito. No podés creer cómo el pibe siendo tan mierda le va mejor que a vos, pero en fin, shit happens quite often. Mejor cerrás todo porque sino te va a explotar la carótida y no queremos eso.
Perfecto, justo una de las chicas subió unas placas del finde así que colgaste viéndolas y se te quitó lo loca que te habías puesto, Ok.
Pero de pronto, y como por arte de magia (odio desde Merlín hasta Copperfield) aparece taggeado en una foto el flaco con el que estás saliendo. Ay mamita. No querés ver pero literalmente se te van los ojos. “¿hay una mina?” “¿está en un pre?” “¡¿borracho?!” Dudás exactamente 2 segundos y medio hasta que hacés click y te preparás para lo peor, siempre sabiendo que podrías haberlo evitado pero que obvio, no quisiste.
Y empezás a pasar las fotos una a una con un cagazo bárbaro, a la primera que aparezca con una mina le hacés una vasectomía sin previo aviso. “Vos te lo buscaste, loca yo? Naah”
Pero no, al parecer era verdad que se juntaban a jugar al truqueli porque en la foto hay “puro huevo”. Good job. Tu nivel de stress vuelve a 0 y encima empezás a cagarte de risa porque en el costadete aparecen unas fotitos diminutas que dejan ver a una ex compañera tuya del secundario que se volvió gato y subió un álbum nuevo. Sos mala, eh?! Pero es inevitable, ya en el colegio la mina se pronosticaba puta y confirmarlo ahora es todo un logro aunque sea una obviedad. Nuevamente reina la calma por los pagos Feisbuquenses.
Pero cuando parecía que la situación estaba under control te acordás que en la otra pestaña del Google Chrome habías abierto Twitter. Mieeeerda! 20 tweets nuevos. (y claro, ya Facebook no podía traerte más sobresaltos así que había que recurrir a otra página, no?) En fin, abrís la solapita y entre las boludeces que escribe Gastón Portal, las incoherencias de tus amigas y demás, tenés un tweet que “menciona” a la ex de tu actual. ¿Me explico? Sisi, “ésa” está en tu twitter… ¿cómo? who cares, el tema es que está y que sus tweets no están protegidos: “papita pa’l loro” pensas, sin saber que leer lo que pone la ex de un actual es algo que hacen los masoquitas y vos, que by the way, sos medio masoca, también.Increíblemente va todo viento en popa, te reis de las boludeces que la mina pone (porque posssssta que es más boluda que vos, unbelievable!) hasta que llegás a un tweet en donde nombra a tu chico. Hola… Hellooo! TU chico está siendo “mencionado” por ella.
¿Sabés qué? Jodete!! Sabías que esto podía pasar. De hecho creo que te la veías venir. Vos… ¿sos boluda?
En fin, están el tweet, ella, vos y tu ataque de nervios. Hasta que de pronto te calmás. Mirás la fotito de su avatar y pensás “bah, yo soy más linda” (o al menos querés creer eso) Y te das cuenta de que llegaste demasiado lejos y que estás dándole más importancia que la que realmente tiene. Después de todo, si no fuese por tu aburrimiento jamás hubieses arribado allí. Ponés la tele y está Gran Hermano. Genial. Una mejor manera de matar el aburrimiento (y las neuronas) hasta que llegue tu chico.
Y el chico en cuestión llega. El dueño de ese Facebook y ese “@...” en Twitter que tanto disgusto te trajo por fin está frente a vos. Te mira a los ojos y sabe que algo te pasa. (Siempre sabe, no tenés idea de cómo hace). Te da un beso y te mira otra vez. Vos que sospechás que se viene el “qué te pasa?” bajás la mirada… Pero no. La pregunta no llega y por el contrario, y sin decirte nada te da un abrazo.
Uno fuerte fuerte.
Uno de esos abrazos que hacen que te olvides de todo.
Uno de esos abrazos que hacen que valga la pena que no todo sea 2.0.
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