lunes, 1 de noviembre de 2010

códigos.


Amanecer después de un fin de semana agitado cuesta un perú. Vuelta a las obligaciones, a la rutina y al "Flor, te robo yerba?" (Sí, dale, robame yerba, un día voy a comprar la que te hace cagar y ahí te quiero ver, vividor!) Pero en fin, creo que algo encantador debe tener amanecer a las 7.05, desayunar a las apuradas, peinarse (aunque nomás sea hacerte una colita alta), cambiarse y maquillarse aún sabiendo que después te subís al tren y todo el empeño que pusiste en la production se va al recarajo. No, en serio, algo charming tiene. Soy mina de día, prefiero mil veces madrugar, aunque pensándolo bien tampoco me cuesta trasnochar.. Lo que me cuesta de la noche es entender los pocos códigos con los que nos estamos manejado. OMG! Todavía no se de que me asombro...
El sábado salimos. Cada una a su manera nos tiramos el placard encima, apelamos a ropa nueva o fácil a un promedio de 50 cambios para finalmente encontrar algo que más o menos resaltara lo "pro" de cada una. Diosas. Siempre subiéndonos la autoestima aunque después te des vuelta y tengas miedo de que sorpresivamente la espada de Damocles cuelgue sobre tu cabeza... ("Que se puso por el amor de allah!?!") Suele pasar, somos minas.
Arrancamos tranqui 120 (diría la rubia) con fernet, gancia y whiskey. Sisi, "tranqui". Después de varios delirios, y de un juego que se llevo los aplausos de la noche, terminamos todas un poco contentas y marchamos al boliche.
El lugar era uno de esos donde pasarla bien depende de la buena onda de la gente. Si te cruzaste con un grupete ortiva, olvidate, bajón asegurado. Por suerte nuestro contingente era bastante divertido aunque pigmeo.. No se si sufrían una especie de enanismo congénito o si mis 8 cm de taco tuvieron algo que ver, pero la diversión de los pitufos sumado a que estábamos super prendidas hizo que pasáramos una buena nuit.
Entre baile y baile me fui dando cuenta de que el nivel de alcohol en sangre era cada vez menor y por lo tanto eso me daba margen para ver las cosas con más claridad. De pronto me encontré (embolantemente) analizando movimientos y conducta de los que me rodeaban, hasta que algo llamo poderosamente mi atención. Un muchachito, flacucho, sudado a mas no poder, con los pelos adheridos a la frente, disfrazado de enfermero (te juro que era todo menos sexy) y con un olor a chivo capaz de tumbar a un mamut, estaba bailoteando con una amiga. Apa! A menos que haya cambiado el concepto de la palabra "bailar" creo que lo que estaban danzando ahí eran sus lenguas (qué poética!). Hablando en criollo: arrancaron alto chape.
Ok, analizándolo no era un mal partido... Ponele que lo bañes, lo peines, lo perfumes y lo vistas bien... El flaco acababa de recibirse! A ver, por que va a estar vestido de enfermero, picoteando mina tras mina si no es porque acaba de recibirse?? SI, tengo el cartel de ilusa pegadísimo en la frente. Cuando me acerco a mi amiga (empapada en sudor ajeno) y le pregunto qué onda, su respuesta fue: "esta es su despedida de soltero".
Waaait waiit waait. Dame un minuto que lo proceso. Pensándolo, sí, creo que un 50% de la concurrencia femenina había pasado por esos labios, una especie de touch and go bizarro que ni siquiera el flaco entendía. Todas y cada una de las minas podía ser considerada "mucho para el". Tremendo. Indignación absoluta. Pasando por alto el hecho de que honestamente el lugar que elegiste pibe para hacer tu despedida es una reverenda garcha, mi pregunta es... Es preciso tal comportamiento? Apuesto guita y mi dignidad a que el flaco salió de ahí y se encamó con pitufina, era obvio.
Ahora, ya que te crees tan guacho pistola, te quiero ver la cara si te enteras que tu prometida hizo algo semejante... Bajisimo.

Volví a casa con una mezcla de bronca e impotencia que daba risa. Estaba indignada y me sentía una tonta. Con qué pocos códigos nos estamos manejando, muchachos! Afortunadamente mis pensamientos se acallaron cuando llegue a mi hogar y le di el primer mordisco a una empanada de carne. Ahí se aclaró todo. No hay dudas: "el amor mas sincero es el amor a la comida".

2 comentarios:

  1. ai, ai, ai sé que te imaginabas un comentario mio después de esa historia!!! por eso es que yo siempre te digo que no hagas dieta jaja
    y con respecto al "post" anterior(espero que se le diga así porque me sentí muy canchera diciéndolo), creo que sos mucho mejor que normal.
    tu número gratis menos utilizado jaja te quiero

    ResponderEliminar
  2. Voto por la empanada, en vez de por el enfermero!! jaja. Aunque sea de carne... lo juro! Y su prometida no dudes que estaba comiendo... o sea disfrutando de la vida!!! Ignoralo a ese zoquete y su set de pitufos!! jua.
    Mil besos a vos Mery Murfi!

    ResponderEliminar